martes, 12 de noviembre de 2013

Javier Solana en LSE - Visión de la Europa del Futuro

Hace unas semanas tuve la oportunidad de asistir a la Conferencia de Javier Solana en la London School of Economics.
Era mi primera conferencia en el extranjero, y la verdad que el formato es bastante interesante: el profesor que la presento, Robert Cooper,  hizo la introducción del ponente y posteriormente intento rebatir las ideas que Solana expuso en su discurso, en un inglés bastante bueno.
Solana accedió a la palestra a pecho descubierto. Se nota que aparte de ser un buen ponente, vive Europa desde una visión general del mundo. Javier Solana es consciente que Europa va a dejar de ser esa gran concentración de países que está en cabeza de la economía mundial. Se encuentra en esa fase de reconocer el problema antes que se produzca e intenta informar del diagnostico a sus compañeros europeos. Ardua tarea.
¿Por qué? Porque como dice el refranero popular, no hay más ciego que el que no quiere ver. Los europeos seguimos sin ser conscientes que en los próximos años, nuestro papel en la economía y política mundial serán secundarios (siendo benevolentes con nosotros mismos).
Los mercados/países emergentes, los países del este y los sudamericanos están llamados a sustituir a los países europeos (digo países europeos, que no Europa).
Es por ello que Solana planteó algo que todos pensamos que parece que nadie desde Europa está dispuesto a ceder: Una única representación de Europa en el mundo. Al más puro estilo de los EEUU.
Pero claro, la pregunta es clara: ¿Quién esta dispuesto a ceder su parcela de poder en el entresijo de la Unión por el bien común?
Desconozco la aportación española a la formación de la Unión, pero podemos decir (no sé si con orgullo), que hemos exportado nuestro modelo de Café para Todos. La ampliación de la Unión se ha hecho con la intención de complacer a todos. Cada nuevo miembro significa una ampliación de la casa europea, y no nos hemos dado cuenta que quien quiera entrar en nuestra casa deberá adaptarse y adaptarnos al tamaño de ella, y no reformar continuamente el edificio para que todo el mundo se sienta cómodo.
Por supuesto que hay que ceder, pero los pequeños no podemos esperar que siempre cedan los grandes. Ni viceversa. O somos europeos o no lo somos, las medias tintas deben acabarse. Nadie en el mundo piensa que California, New York o Wisconsin son estados medio americanos. Son americanos al 100% y aunque discrepen de la política federal, van unidos siempre.
Desde mi punto de vista se debe establecer una política común de aplicación directa en temas tan sensibles como la regularización de las políticas de trabajo, fiscales y económicas. Y ello significa una cesión de los países miembros hacia eso que llamamos Europa. Los estados deberían quedarse con competencias como cultura, administración pública, y el resto cederlo a eso que llamamos Europa.
Creo que Javier Solana en este punto estaría conforme conmigo, que este es el gran dilema de la cuestión. Si queremos ser una unión más grande, debemos ceder en estos apartados y tener una única voz que represente a la segunda o tercera economía mundial. Si en esta encrucijada que se nos presenta en breve, no nos ponemos de acuerdo, perderemos un tren que no volverá a pasar puesto que nuestro poder de decisión será cada día más pequeño.

El problema está ahí. La solución está ahí. Sólo es cuestión de tiempo que el problema nos coma, o que podamos superarlo como hemos hecho tantas veces.

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